| FERNANDO PEREGRIN
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Con
gesto de máxima atención ante la conferencia de Paul Kurtz,
filósofo humanista y escéptico, fundador y presidente del
CSICOP americano. Soy vicepresidente de la sociedad escéptica y
racionalista española, la ARP
De mi madre, heredé el verde de mis ojos y la claridad de mi piel, que al hacerme muy sensible a la luz solar, han hecho de mí un ser de interiores.
De mi padre heredé cosas que no quiero reconocer ni recordar.
De ambos progenitores, la religión católica, oficial y estatal en los díias de mi infancia. Es esta una herencia que la razón y el pensamiento crítico han ido liquidando.
Mi biografía tiene letra de desgarrado tango argentino, con trágico acento porteño. He apurado más de una vez y hasta las heces la copa de la amargura, lo que me ha enseñado a disfrutar de la vida con pasión y lucidez. También aprendí con el dolor a ser muy comprensivo, extraordinariamente comprensivo con las miserias, desgracias y sufrimientos ajenos.
He vivido tiempos de gloria y esplendor, junto con la compañera
de mis sueños, que un día me dejó, -- limpia y profunda
herida que llego a la más honda raiz de donde aflora mi ser -- porque
se extinguió la reacción bioquímica que le daba vida.
Tengo 6 hijos que son mi contribución a la continuación
de nuestra especie, y sueño con que alguno de ellos -- tal vez la
mayor -- me lleve a Estocolmo un 10 de Diciembre, anciano y emocionado
hasta el tuetano, para ver nuestro apellido en la misma lista que engalan
mis heroes.
Estudié ingeniería superior de telecomunicaciones, aunque
mi vocación era de físico teórico y profesor de universidad.
Estuve a punto de lograrlo, reconduciendo mi vida, pero en ese momento
muchos de los que me rodeaban decidieron morirse y tuve que dejar mi deseo
para otra
ocasión, que, tal vez por desidia y conformismo,no he vuelto
a tener.
Me gusta, me entusiasma, la música clásica, y la ópera
en particular.
Me hice crítico musical en su día para poder asistir
a los mejores espectáculos de los teatros de ópera de todo
el mundo. Conservo, entre otros, escepcional recuerdo de las grandes interpretaciones
de un músico muy vinculado a Buenos Aires: Carlos Kleiber, hijo
del mitico Erich,
que tan gran recuerdo dejó en el Colón.
Junto a los discos, desbordan las estanterías de mi casa, cientos de libros de ciencia, de su historia y de su filosofía. Y cuando el tiempo me lo permite, releo a Proust, a Borges, a Joyce...
Me gano la vida como directivo de una empresa relacionada con los hospitales
y la industria farmacéutica.
He viajado por medio mundo y por la mitad del otro medio. No
me siento extranjero en casi ningún sitio, aunque si fuese antropólogo,
no sería un relativista cultural: nunca he encontrado en otras culturas,
y eso que he buscado con curiosidad y, creo, con mente abierta, el equivalente
al Don Giovanni de Mozart. Y también creo firmemente que la ciencia
moderna es la mayor aportación de Occidente a la cultura de nuestra
especie. Y que la matemática es su lenguaje natural.
Espero que la lista SNARK sea como una de esas ruidosas y pugnaces meriendas campestres ( tea parties, en el original ) que celebran los personajes del maravilloso mundo de Alicia, y que me hagais sitio en ella.
Por que a los que son como yo, siempre se les ha hecho un sitio en este
tipo de reuniones.